sábado, febrero 09, 2013

Persecución en Egipto



“¿El futuro de Egipto? En este momento no lo conoce nadie. Ni siquiera el Presidente Morsi”. En el segundo aniversario de la Revolución, el 25 de enero de 2013, mientras se reciben noticias de nuevos enfrentamientos en las calles entre la policía y los manifestantes contra el gobierno, el Obispo copto católico Youhanna Golta describe a la Agencia Fides el delicado momento que vive el gran país norte-africano. Según Anba Golta, “si el gobierno y los Hermanos Musulmanes tratan de reprimir las manifestaciones de desacuerdo que se están celebrando en estos días, volverá la pesadilla de la guerra civil a Egipto”

El Obispo Golta, en calidad de representante de las Iglesias católicas presentes en Egipto, ha tomado parte en la Asamblea Constituyente llamada a escribir una nueva Constitución. Hoy confirma a Fides las razones que le han llevado a él y a otros representantes cristianos a retirarse de ese organismo: “El trabajo comenzó bien, pero a un cierto punto se hizo evidente que los Hermanos Musulmanes y los salafistas querían imponer una Constitución islámica. Discutimos con sus líderes, pero no escuchaban razones. Nos dimos cuenta de que nuestra función era sólo decorativa, y nos fuimos”.

En los últimos días, los representantes cristianos se han retirado oficialmente también del llamado “diálogo nacional” convocado por el Presidente Morsi para tratar de volver a abrir los contactos con los interlocutores sociales y los grupos de oposición. “Para dialogar - señala Anba Youhanna – se necesita a alguien que sepa escuchar los argumentos de otras personas. El Partido 'Egipto Fuerte', fundado por un antiguo exponente y ex-miembro de los Hermanos Musulmanes, Abdel Moneim Abul Fotouh, también se ha retirado del diálogo nacional. Nosotros nos mantenemos en contacto con los representantes de la Universidad de Al-Azhar. Sólo una minoría del pueblo ha apoyado con su voto el referéndum sobre la entrada en vigor de la nueva Constitución”.
Para el Obispo Golta, el nudo de fondo a la cuestión es la relación entre política y religión: “Quién quiere ser religioso, no puede pretender obligar por ley a la gente a orar, a no beber alcohol y a seguir todas las prácticas relacionadas con su religión. En los países árabes, sólo si se separan la religión y la política se podrá tener democracia”.
Fuente : http://cristianosperseguidosayeryhoy.blogspot.com.es/